Córdoba
Córdoba

Descubriendo Córdoba

Hay días que invitan a escribir y otros simplemente no. Lo mismo sucede con las ciudades que conoces, algunas pasarán inadvertidas ante nuestros ojos y otras sin embargo quedarán grabadas en nuestras retinas formando parte de nuestros recuerdos para el resto de la vida. Córdoba es una de ellas.

Antes de conocerla sabes que será especial. Te lo han contado amigos, familiares y vecinos. Lo has leído en numerosos artículos de revistas, los blogueros hablan de ella en sus web personales y aun así nadie te advierte de las sensaciones que trae consigo pasear por sus estrechas calles, el embrujo que te envuelve desde el primer minuto, que te incita a querer descubrir más y más ¿Qué se esconde tras aquella esquina? ¿Qué patio será el más bello? ¿habré visto ya lo mejor de Córdoba? ¿he probado los mejores platos? no lo creo.

Córdoba

 

Belleza Cordobesa

Los colores juegan entre tus pupilas. El verde de sus plantas cuidadas con cariño y esmero invaden sus patios. Desde el más grande al más pequeño, desde el más insospechado al elegante Jardín del Alcázar de los Reyes Cristianos. Todos y cada uno de ellos son mimados al detalle para que tú y yo admiremos boquiabierto, la Córdoba indescriptible.

Disfrutar de la ciudad supone reparar en los detalles. Observar el caballo andaluz que tranquilo espera a aquellos turistas entre impacientes y nerviosos (sonrojados quizás) Indecisos sobre si subir en aquel carruaje tirado por un elegante caballo español. El mismo que minutos después, paseara su amor por las calles del centro, marcando el paso lento pero seguro al ritmo del repicar lejano de las campanas de la torre del Campanario de la Mezquita de Córdoba

Pasear nos lleva a descubrir la verdadera receta del Salmorejo . En azulejo blanco decora una de sus céntricas callejuelas, para recordar al visitante los ingredientes que no debe olvidar, si una vez de regreso a casa quiere evocar el sabor cordobés.

Asómate a una pequeña tienda para descubrir los olores del mundo. Canela, clavo, cacao, café, tomillo, hierbabuena. Echa un vistazo detrás de una puerta y el negocio más pequeño será una muestra del espíritu de la ciudad. El humo de una cachimba, el color oro de las mesas, palmeras que decoran un patio que por suerte descubriste.

Eso es Córdoba, sentir su alma mientras descubres su historia. Siempre bajo la atenta mirada de la Mezquita de Córdoba que impasible espera tú visita.

Ya habrá momento de conocer los monumentos. Hoy me apetecía que sintieseis Córdoba.

Recuerda que viajar se hace con el alma, con una cámara en la mano y los sentidos bien abiertos. Viajar lo puede hacer cualquiera, disfrutar del viaje solo algunos.

Y ahora ¡sigue disfrutando!

 

 

 

 

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