Columna de Opinión

Una manta, una aliada

Siente tu viaje

 

Y por fin llegó el frio, el que desnuda los árboles y adorna las calles con un manto de hojas secas. Tras meses de un sufrido calor intenso, a muchos les faltaba una excusa para acabar el día acurrucados en el sofá, bajo el hogareño calor de una manta.

¿Cuántos de nosotros no tenemos una manta favorita? De pelo, de lana, de poliéster o incluso de ganchillo, quizás tenga un estampado clásico o más atrevido, de vaca, leopardo o un estilo más tradicional, como la familiar manta de cuadros.

Suaves y calentitas nos acompañan en otoño e invierno ¿Cómo no dedicarles unas letras? mantaLlevamos una en el coche, en el carrito del niño, están presentes en los partidos de los domingos, e incluso en los aviones nos proporcionan una manta para que, durante nuestro vuelo, podamos hundirnos en el asiento como si estuviésemos en nuestra propia casa.

El otoño nos regala momentos para hacernos una bola y escondernos bajo su abrigo, proporcionándonos instantes de intenso placer, mientras soñamos profundamente cual oso hibernando, que espera apaciblemente la llegada de la próxima primavera.

Que gozo es sentir como se pierden las horas entre sus hilos, enlazados minuciosamente, con esmero o sin él, pero con un gran resultado, desde luego. Da igual el rincón del mundo en el que nos encontremos, cuando el frio asoma la cabeza, una manta a mano es bienvenida, Nueva York, Hong- Kong, Estocolmo o Coslada, la manta será tu cobijo, tu morada, en resumen tu gran aliada.

Columna publicada en la edición de Noviembre del periódico local llamado Coslada Actualidad

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