exedra del parque el capricho de Madrid con el busto de la Duquesa de Osuna
Comunidad de Madrid

Parque El Capricho de la Alameda de Osuna

Madrid es romántica, moderna, cosmopolita, Madrid es todo lo que nosotros queramos que sea, porque somos así, caprichosos ¡que le vamos hacer!. Pero no ha habido madrileña más caprichosa que la Duquesa de Osuna que logro tener el mayor capricho de todo Madrid el parque El Capricho en la Alameda de Osuna, un laberinto de laurel para jugar al escondite, un palacete para bailar y hasta logro tener su propio fantasma…como diría la Duquesa ¿caprichitos a mi?

Una duquesa, un capricho  y ¡voilá! El parque El Capricho

Erase una vez una agradable duquesa llamada María Josefa de la Soledad que vivía en Madrid. La Duquesa de Osuna, (que así se le conocía) dispuso la creación de unos preciosos jardines que se convertirían en uno de los rincones más bellos de la capital.

Con diligencia y buen tino, en 1787 el arquitecto Pablo Boutelou, se puso manos a la obra y diseñó el jardín más elegante y estrambótico que jamás había conocido la alta sociedad. El Capricho de la Alameda de Osuna, sería pues, uno de los lugares de recreo más concurridos de la época.  Sus jardines de estilo francés, inglés e italiano eran testigo de las numerosas fiestas que la Duquesa preparaba para sus célebres invitados. Sus amigos podían divertirse en los diferentes escenarios creados contra el aburrimiento.

Tras muchas idas y venidas y pasar de mano en mano durante años, en 1974 el Ayuntamiento de Madrid se hizo cargo de la propiedad y en 1985 se le declaró Bien de interés cultural. A día de hoy es el único jardín del romanticismo que se conserva en Madrid, como también conserva con gracia y esmero, la historia de más de 200 años de antigüedad de este maravilloso capricho.

Parque el Capricho de Madrid en la Alameda de Osuna

Los secretos del Parque El Capricho de la Alameda de Osuna

Doña María Josefa de Pimentel fue una mujer ilustre, culta, amante del arte, de la música y sobre todo caprichosa, y no le importaba demostrarlo, de hecho ella misma le dio el nombre a su jardín histórico «El Capricho»

Todo su jardín era un patio de recreo donde entretenerse los veranos, cuando iban a su finca a disfrutar de las buenas temperaturas de la capital. A pesar de la belleza visible del Palacio de los Duques, este no es lo más llamativo de este pulmón verde de Madrid. Lo más curioso de su propiedad se encuentra en los amplios jardines que lo rodean.

En el Capricho encontrarás un fortín para jugar a la guerra. Una ruina o casa del artillero que imita a una casa abandonada. Varios estanques, una ría artificial de casi medio  kilómetro e incluso una exedra con los bustos de 12 emperadores romanos, dicen que estuvieron 100 años en Gandía hasta que a la Duquesa se le antojó llevarlas a su jardín, y ahí están (viendo pasar el tiempo como la Puerta de Alcalá) y muchas  curiosidades más. ¿quieres conocerlas? ¡sigue leyendo!

¿Qué puedes encontrarte?

El Búnker

La finca de recreo de los Duques de Osuna, ha sido testigo de numerosas juergas de la alta sociedad pero también de muchos secretos de Estado. Aun en vida la duquesa se vio obligada a ceder su patio de recreo a las tropas francesas y muchos años después, perteneció a las españolas durante la Guerra Civil.

La historia de desavenencias y enfrentamientos armados nos deja como testigo el Bunker de la posición Jaka de 1937.  Sus instalaciones se abrieron al público en 2016 y desde entonces cada primavera, el ayuntamiento organiza un programa de visitas guiadas para conocer sus 2000 m² construidos a 15 metros de profundidad.

El Búnker del Parque el Capricho en la Alameda de Osuna, constituye una de las construcciones militares más importantes de Europa. Cuenta con varios túneles bajo tierra, 7 dependencias y 4 salidas al parque El Capricho.

Gracias a su arbolado suponía un lugar ideal para que el alto mando republicano pudiera ocultarse de los ataques de las tropas enemigas. Tenía capacidad para refugiar a 250 personas y una galería de escape a la calle que atraviesa, bajo tierra, el Palacio de los Duques de Osuna ¡ains! ¿que diría la Duquesa si levantara la cabeza?

Casa de la Vieja de el Parque el Capricho en la Alameda de Osuna

La casa de la vieja

Extraños antojos tenía la Duquesa de Osuna, entre ellos la construcción de una replica exacta de una casa de labranza de la época.  Pero lo curioso no se encontraba en el exterior, si no en el interior de la misma.

Aunque hoy en día se encuentra vacía, en su momento sus habitaciones disponían de todo lujo de detalles. Desde alimentos de madera como jamones o espárragos, hasta objetos cotidianos como una cafetera o el mobiliario de cada una de sus salas.

Un claro ejemplo de este excéntrico capricho se encontraba en el «cuarto de la vieja» donde había 2 muñecos, una anciana hilando y un joven que le hacía compañía. En el «Gabinete de musgo» las paredes y las sillas se encontraban recubiertas de musgo. Y en la planta superior el retrete y el «Gabinete rico» con pinturas neoclásicas, un velador y varias sillas con asientos de paja.

Desde luego, empieza a cobrar sentido el nombre del parque ¿no os parece?

El Puente de hierro

El puente de hierro del parque El Capricho de la Alameda de Osuna, no es el más bonito de España. Tampoco es el más largo, ni el más ancho pero, aunque otros puentes como el de Triana en Sevilla han intentado arrebatarle el título, la historia no engaña.  Es el puente de hierro más antiguo de toda España ¡y punto!

Su estructura de casi 6 metros de altura se compone de 2 rampas de madera, con una escalera de hierro a cada lado y una barandilla de este mismo material. Pequeño y coqueto pasa casi inadvertido. Tendrás que buscarlo en un pequeño y tranquilo lago habitado por graciosos cisnes y aves varias. No cuenta con una gran presencia, pero eso no quita para que hace 200 años fuese el puente más moderno de España. Así se las gastaba la duquesa, quizás por eso se ganó ser la primera presidenta de la junta de damas de honor y mérito.

Ermita

Curiosa es donde las haya, la leyenda que rodeada la Ermita del parque El Capricho de la Alameda de Osuna. Las excentricidades de los Duques de Osuna no tenían parangón, tal es así que ofrecieron a un mendigo conocido como Fray Arsenio, la posibilidad de vivir en la Ermita. Pero, a cambio de comida y hospedaje para toda la vida, él debía convertirse en un ermitaño. No se cortaría el pelo ni las uñas en toda su vida y, tendría que rezar por los Duques de Osuna.

El mendigo aceptó el trato, y los Duques consiguieron un ermitaño para su insólito jardín. Dicen que su cuerpo está enterrado bajo una pequeña pirámide que se encuentra al lado de la Ermita y que su fantasma se pasea por los jardines ¿quién sabe si ese también sería un caprichito de la Duquesa?

Ermita del Parque El Capricho de Madrid

El Casino de baile

Como bien indica su nombre el Casino de baile, era el lugar donde la Duquesa María, celebraba sus elegantes y distinguidos bailes. Sus célebres invitados podían acceder a tal notables eventos a través en las embarcaciones que surcaban la ría del parque.

El Casino se construyo por capricho de la mismísima en 1815, sobre el pozo que daba vida a las aguas del parque. Un detalle curiosos es «El Porcellino» que se encuentra debajo de las escaleras de acceso al Casino. Tiene un «cierto» parecido al Porcellino de la suerte que reside en la maravillosa Florencia, y que en este caso sirve para adornar y esconder la tosca mecánica de bombeo de las aguas del parque El Capricho.

La Casa de Cañas

A orillas de un bucólico y tranquilo lago, emerge la curiosa «Casa de las cañas». Construida de cañas  (perdón por la redundancia) servía de embarcadero para amarrar las barcas que utilizaría Doña María y sus célebres invitados para dar relajantes paseos por la zona.

La casa de Cañas estaba habilitada con un espacio que podía ser utilizado como merendero, pero la Duquesa no dejaba escapar detalle alguno en cada una de sus creaciones. Sus paredes estaban decoradas con «trampantojos» es decir, paisajes pintados en las paredes simulando un paisaje real.  De este modo, mirasen donde mirasen solo verían belleza, bien fuese en los murales de sus paredes o en el hermoso jardín a través de las ventanas.

Todo un verdadero despliegue de belleza y fantasía, que tras un estupendo trabajo de restauración también es posible disfrutar hoy en día.

El Abejero

Uno de los hobbies de nuestra querida Duquesa era la apicultura, o al menos eso parece. El Abejero es un pequeño palacete construido a partir de 1794 bajo la supervisión del arquitecto Mateo Medina.

Le debe su nombre a las colmenas de abejas de su fachada posterior. A través de unas trampillas metálicas las abejas podían entrar y salir a su antojo. Mientras, en el interior del palacete, los Duques de Osuna podían disfrutan de un agradable café mientras observaban la vida de estos inquietos insectos a través de unos cristales que les permitía curiosear cada uno de sus pequeños y delicados movimientos.

Hoy en día no es posible visitar el palacete por dentro. Dicen que aquí se encuentra una maravillosa estatua de venus rodeada por 8 columnas corintias. Su ubicación original fue el Templo que actualmente alberga la estatua de Baco, el Dios del vino, la vegetación y el éxtasis. (Templo de Baco).

Horarios del Parque El Capricho en la Alameda de Osuna

Precio y ubicación

La entrada es gratuita

Dirección: Paseo Alameda de Osuna, 25

Horario:

Del 1 de octubre al 31 de marzo:

  • Sábados, domingos y festivos – 9:00-18:30

Del 1 de abril al 30 de septiembre:

  • Sábados, domingos y festivos-  9:00-21:00

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